DIABLOS DANZANTES DE NAIGUATÁ 2015

cropped-114.jpgEl Corpus Christi (Cuerpo de Cristo), es una fiesta de la iglesia católica, celebrada nueve (9) jueves después del jueves santo de cada año, entre los meses variable de mayo y junio agasajando al santísimo sacramento. Esta tradición, posee un sentir místico-religioso, en la cual se fundamenta el pago de promesas de diferentes índoles que sus devotos deberán hacer ante el Santísimo en el momento de su incorporación a esta cofradía, atreviéndose a vestir del llamado “Lucifer”, con coloridas ropa y mascaras que lo asemejan. La Festividad de corpus mantiene un trascendental valor histórico cultural, siendo homologo de de una hermandad o sociedad hermética, que mantiene un núcleo familiar transmitida de generación en generación.

La tradición de diablos danzantes, es una manifestación folklórica, con tendencia de religión étnico-cultural, y antecedentes a la Europa medieval, incluida en Venezuela a través de la Corona Española aproximadamente en el siglo XVI. En nuestro país dicha tradición se conmemora en distintas regiones, en la que cada una encierra rasgos característicos en el proceder de la celebración, en las que participan multitudes de seguidores, donde lo sagrado y lo profano se une, permitiendo mezclar el culto con lo festivo, prevaleciendo también lo ferviente con lo misterioso, teniendo con ello la preparación e iniciación religiosa dada a través de ceremonias que enmarca un lenguaje musical y corporal.

En esta publicación, hago un breve recorrido fotográfico por lo que son los diablos Danzantes de Naiguatá. Pueblo, con nombre de Cacique Indígena, que hasta 1999 formó parte del Distrito Federal, y que a partir de entonces paso a ser Estado Vargas.

El miércoles, víspera a la celebración de Corpus Christi, finalizando la mañana, los danzantes se dirigen a la parte alta del pueblo, Cerro Colorado, centinela de los Diablos Danzantes, con traje en mano, lugar en el cual se visten con sus coloridos atuendos. Es entonces, siendo las 12:00 pm, al repique de campanas y el atronar de los fuegos artificiales se anuncia el comienzo de la solemnidad. Desde la plaza Bolívar, ubicada en Pueblo Arriba, el cajero ejecuta tres toques de llamada a los danzantes quienes inician el descendimiento desde su lugar, asediando los estrechos callejones e inclinadas calles del sector. Hacen una breve parada, en la plaza del cerro colorado, donde rinden un minuto de silencio frente a la cruz de mayo que se encuentra allí, siguiendo entonces la ruta. Al llegar a la Plaza Bolívar, con las puertas cerradas de la iglesia los diablos danzan hasta el momento en el que inicia la ceremonia. El cajero, situado en la puerta principal de la iglesia, toca nuevamente la llamada para así dar inicio al cumplimiento de promesa. Los promesantes, se posicionan lateralmente desde el fondo, y comienzan a desplazarse de rodillas hasta llegar a la puerta de iglesia donde prosiguen a orar, permaneciendo en silencio la caja hasta que corresponda la llamada del próximo grupo, siguiendo esto hasta terminar el ritual. Más tarde, comienza el bautizo, en el que los nuevos danzantes se congregan de rodillas en forma de circulo, mientras los danzantes mas antiguos bailan a su alrededor, rozando sus cintas colgadas en las mascaras sobre los rostros de los iniciados, constituyendo así, los nuevos miembros de la tradición. Prontamente, bajan en tropel a la avenida principal, para recorrer el pueblo, con sus mascaras que protegen la identidad de quien la adopta en desafío y medición de fuerzas para vencer el mal, e indumentarias multicolor, así como las campanas que llevan en su cintura no dejan de sonar para alejar el mal. Pasan por el cementerio, visitan, rezan y bailan sobre las tumbas de diablos fallecidos.

El día de Corpus Christi (jueves), según lo relata la leyenda, el diablo anda suelto. En horas de la mañana, los danzantes aguardan en sus casas. A las 10:00 am, se inicia la misa en estima al Santísimo Sacramento del Altar. Al terminar la misma, empiezan el ritual nuevamente del día anterior. Al caer la tarde, los Diablos guarecen en espera del reinicio del recorrido en Procesión con el Santísimo a las 6:00 pm. Precedida por la Sociedad del Santísimo Sacramento, y otras cofradías religiosas la cuales custodian al sacerdote bajo el Palio. Bajo el toque del cajero, los diablos danzan detrás de los feligreses manteniendo distancia del santísimo en sumisión a lo sagrado. Entretanto, a lo largo del recorrido se detienen en los altares tradicionales, bendiciendo el sacerdote cada uno de ellos con el santísimo sacramento en mano, honrando por los cantos de los religiosos. El cajero, al reanudar el repique los diablos se arrodillan ante el “Lugar Santo”, oran y luego prosiguen a bendecir las cintas al rozarlas sobre el. Los diablos, se despiden hasta el próximo año una vez que custodian al Santísimo a la Iglesia y finalmente cierran sus puertas.

Año tras año, de generación en generación, esta tradición se mantiene viva bajo el compromiso de los danzantes e incluso de la comunidad en general, al sentirse la religión y la fe, como también, la creencia popular. En Venezuela, hemos obedecido a una idea desde pequeños de que lo mejor siempre proviene de parajes ajenos a nosotros, es por ello que los invito a preservar, estimar y presumir de nuestra analogía, de nuestro país. La fotografía antropológica, ha sido de suma importancia para mi desarrollo subjetivo, ver esta festividad desde adentro, ha sido el claro proceso de sumarme al reto de algo que durante años veía desde lo superficial, desde una contingencia ingenua. Soy procedente de la parroquia de Naiguatá, aún y cuando este es mi segundo año fotografiando esta festividad, y bajo mi enfoque personal y fotográfico, cada año ha sido distinto, en los que he podido constatar como la tradición se debate entre lo primitivo y lo contemporáneo. En este ámbito, cultural, es una satisfacción de que nuestro país mantenga costumbres como estas imperantes, siendo esta parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad que aprueba la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que ratifica la esencia de esta tradición folklórica.

Para finalizar, es imprescindible, nombrar a una persona que partió hace unos meses atrás, un ser humano afable, quien con su profesionalismo y entrega, estuvo gran parte de su vida fotografiando cada festividad de la parroquia, el Señor Freddy Román, a quien siempre le estaré inmensamente agradecida por atender a mis inquietudes fotográficas, por su confianza, por presentarme a quien hoy es mi Maestro de fotografía, Nelson Garrido, quien me ha guiado en este maravilloso viaje, que cada día exige mas y mas. También agradezco, a Norberto Iriarte (Diablo Mayor de Naiguatá), por su paciencia en todos estos días previos a la celebración, y conducirme durante ella. A su esposa, Enid, a quien conozco desde pequeña, por recibirme en su casa, por su atención y amabilidad; a cada uno de esos panas, a quienes fotografié y acompañaron en estos días.

A 15 AÑOS DE LA TRAGEDIA DE VARGAS

La tragedia de Vargas de 1999, se convirtió para muchos en un antes y un después de nuestras vidas. Recuerdo la primera vez que vi aquel tempestuoso torrente a una velocidad incalculable, era un 8 de diciembre de 1999, llegaba a casa después de haber tenido mi primera comunión. Contaba con apenas 9 años de edad, y menos de un mes viviendo en aquel lugar, quien diría, que sería poco lo que estuviera ahí.

Fue entonces cuando en la madrugada del 15 de diciembre mi mamá me despertó y me llevó a otra casa, no sabía que podía pasar, estaba oscuro, llovía de una manera inherente, un olor que jamás había percibido, como si el lodo entrara por mi nariz. Ver a las personas corriendo hacia el lugar más alto del pueblo,  y yo, en medio de mi inocencia, sólo pensaba en mamá.

Horas más tardes, ya de día, fui hasta mi casa a buscar algo de ropa, no sabía por qué, sólo hacía lo que me pedían, me costaba dejarla, no entendía por qué tenía que estar sin ella en ese momento. Eran aproximadamente las 9:00 PM de aquel  15, cuando apareció mi madre en aquella casa donde me encontraba, comencé a sentirme segura.  Murmullos, cuentos de personas mayores que decían que lo que se avecinaba había ocurrido 50 años atrás. Amaneció, 16 de diciembre, aproximadamente entre las 7 y 8 AM nos llegó la noticia que habíamos perdido todo.  Los recuerdos físicos, el hogar, nuestras cosas, nuestros sueños, la inocencia. Después de 15 años, recordar aquellos días, es como una película que se va reproduciendo en mi mente, el olor vuelve, y la nostalgia permanece.

Después de tantos años, observo Vargas, su gente, sus calles, su mar, y aun aquellas zonas que continúan bajo los escombros. Hace poco de tres meses que comencé a fotografiar estos sitios, por la inquietud que nació dentro de mí, saber que aun hay quienes están ahí, tan afectados, desvastados, pero que tienen y sienten que ese es su lugar.  Pensar en parajes claves de nuestro estado, en aquel Castillete, que de niña visitaba y me parecía uno de los lugares más mágicos que podían existir. Me pregunto qué sería de Reverón, de su arte, sus cuadros y sus muñecas, de su vida, la que nos dejó y que hoy se encuentra en decadencia.

Me he preguntado muchas veces, si las pérdidas significativas que se produjeron en aquellos días, y seguidamente del deslave que ocurrió en el año 2005, hayan sido argumentos de la demora a las mejoras de las condiciones de vida de nuestra población.

Sé que después de este impacto, nuestra sociedad ha quedado con una conciencia más abierta en cuanto a nuestra circunscripción, obligados a entender de una manera lamentable todo lo que puede originar un fenómeno natural.

Pero, no siempre ha sido así, como por ejemplo la ausencia de planificación de ocupación urbana, que en estos tiempo ha generado una sobrepoblación, debido a las construcciones en extensiones exiguas, asignando viviendas a personas ajenas a nuestra región, incluso, dejando a un lado a muchos de los afectados, causando la vulnerabilidad de los espacios. Vargas, en mi opinión, necesita de un buen plan de restructuración, urbana, social, cultural, ambiental, así como mejoras de las condiciones económicas que hoy en día se encuentra en un alto nivel precario.

Como aprendiz en el medio de las artes fotográficas, y ya con un año de estudio, quise dar a saber a través de mis imágenes lo que aun se sigue viendo después de 15 años de una manera ecuánime. Es una asistencia a los 15.000 desaparecidos y a los 75.000 damnificados, a esas personas que siguen creyendo en el cambio relevante de nuestro estado, a los que aun siguen trabajando por ese cambio, a esos sobrevivientes que de una u otra manera se han convertido en emprendedores de nuestro litoral central.

Carretera Naiguata – Carmen de Uria. Carretera Naiguata – Tanaguarenas.

Castillete

El Castillete de Armando Reverón, arrasado en buena parte por el Deslave de Vargas, aún espera ser demolido. La ejecución del espacio para promover la memoria del artista en ese mismo lugar, anunciada en mayo pasado, está paralizada.

Juan Padilla vive en las ruinas del Castillete de Armando Reverón desde el 2000. Se alimenta de “lo que me da el “Restaurant las 15 Letras”. El Gobierno prometió dignificar su calidad de vida en un acto público en mayo pasado. Nada de eso ocurrió. #A15AñosDeLaTragediaDeVargas

Juan Padilla vive en las ruinas del Castillete de Armando Reverón desde el 2000. Se alimenta de “lo que me da el “Restaurant las 15 Letras”. El Gobierno prometió dignificar su calidad de vida en un acto público en mayo pasado. Nada de eso ocurrió.

Juan Padilla no está sólo en el Castillete de Reverón. Perros de la calle le hacen compañía. “Los alimento con lo que me regalan los negocios vecinos

Juan Padilla no está sólo en el Castillete de Reverón. Perros de la calle le hacen compañía. “Los alimento con lo que me regalan los negocios vecinos”.

“Como decía mi madre, lo que me vayan a dar, que me lo den en vida… Si a Reverón no le dieron nada en vida, dudo que lo hagan despúes de tantos años muerto”. (Juan Padilla).

“Como decía mi madre, lo que me vayan a dar, que me lo den en vida. Si a Reverón no le dieron nada en vida, dudo que lo hagan despúes de tantos años muerto”. (Juan Padilla).

¿Una ventana?, ¿Una silla?, ¿Una imagen de la fatalidad? Castillete de Armando Reverón.

¿Una ventana?, ¿Una silla?, ¿Una imagen de la fatalidad? Castillete de Armando Reverón.

Restos de la entrada del Castillete.

Restos de la entrada del Castillete.

Vista al Puente de Carmen de Uria.

Vista al Puente de Carmen de Uria.

La misma cruz permanece intacta en medio de las  ruinas de Carmen de Uria  #A15AñosDeLaTragediaDeVargas. Una de las zonas que cobró más víctimas.

La misma cruz permanece intacta en medio de las ruinas de Carmen de Uria. Una de las zonas que cobró más víctimas.

Rodeados de una inmensa soledad, tras la desaparición del pueblo, y acompañados por las ruinas del deslave, hay lugar para una sonrisa. Ellos, uno de los pocos seres que permanecen aún en Carmen de Uria.

Rodeados de una inmensa soledad, tras la desaparición del pueblo, y acompañados por las ruinas del deslave, hay lugar para una sonrisa. Ellos, uno de los pocos seres que permanecen aún en Carmen de Uria.

¿Cómo fue que decidieron volver al pueblo  arrasado por el deslave?, ¿Deambular y habitar los espacios donde hubo tanta mortandad? ¿No existe el miedo? Carmen de Uria.

¿Cómo fue que decidieron volver al pueblo arrasado por el deslave?, ¿Deambular y habitar los espacios donde hubo tanta mortandad? ¿No existe el miedo? Carmen de Uria.

Taller de latonería, y carros desbastados por la tragedia en Carmen de Uria.

Taller de latonería, y carros desvastados por la tragedia en Carmen de Uria.

Escalera de algún hogar que quedo en ruinas – Objetos encontrados en un gallinero.

Escalera de algún hogar que quedo en ruinas – Objetos encontrados en un gallinero. Carmen de Uria.

Trozo de muro y vigas oxidadas. #A15AñosDeLaTragediaDeVargas. Carmen de Uria.

Trozo de muro y vigas oxidadas. Carmen de Uria.

Raúl Escarrá, experiodista de Venevisión, sobrevivió al deslave. El grabó el rescate de la niña María Eugenia Pérez. Es captado justo frente al estacionamiento del edificio donde quedó atrapada la pequeña, y caminando por el sitio donde trasladó a la menor hacia el helicóptero.  “En aquella oportunidad el lodo me llegaba en algunas zonas hasta la mitad de la cintura,  pues las vías estaban tapiadas”.

Raúl Escarrá, experiodista de Venevisión, sobrevivió al deslave. El grabó el rescate de la niña María Eugenia Pérez. Es captado justo frente al estacionamiento del edificio donde quedó atrapada la pequeña, y caminando por el sitio donde trasladó a la menor hacia el helicóptero. “En aquella oportunidad el lodo me llegaba en algunas zonas hasta la mitad de la cintura, pues las vías estaban tapiadas”.

“Tanaguarenas cambió. De ser un lugar residencial para vacacionista y algunos pobladores, ahora se observan  enormes construcciones donde albergan a decenas de habitantes de la Misión Vivienda. Esperemos se hayan hecho los trabajos para evitar ocurran desastres naturales futuros”. (Raúl Escarrá, periodista, camina frente al edificio donde se refugió junto a su familia).

“Tanaguarenas cambió, de ser un lugar residencial para vacacionista y algunos pobladores, ahora se observan enormes construcciones donde albergan a decenas de habitantes de la Misión Vivienda. Esperemos se hayan hecho los trabajos para evitar ocurran desastres naturales futuros”. (Raúl Escarrá, periodista, camina frente al edificio donde se refugió junto a su familia).